La administración del presidente Donald Trump puso fin al Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que ha amparado contra la deportación a cerca de 75,000 ciudadanos hondureños desde 1999.
Así lo establece un documento difundido este lunes según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la medida entrará en vigor 60 días después de su publicación oficial en el Registro Federal, programada para este martes.
La justificación oficial señala que “ambos países ya no continúan cumpliendo los criterios necesarios para mantener la designación del TPS”.
El fin del beneficio migratorio impactará particularmente en el estado de Florida, donde reside aproximadamente un tercio de los más de un millón de beneficiarios del TPS en Estados Unidos, de acuerdo con datos del Congreso.
La decisión ha generado fuertes reacciones en la comunidad migrante que reside en Estados Unidos.
Juan Flores, presidente de la Fundación 15 de Septiembre en EE. UU., expresó “Nos ha caído como balde de agua fría. Es una noticia muy triste, sobre todo porque sabíamos lo importante que es el TPS para las familias hondureñas que llevan años construyendo una vida aquí”.
El fin del TPS representa un golpe significativo para miles de familias centroamericanas que han vivido legalmente en Estados Unidos durante más de dos décadas, y que ahora enfrentan un futuro incierto.















